
La jungla eléctrica
Una vegetación eléctrica tan exuberante como incontrolable invade de repente Tomobiki, transformando sus calles familiares en una jungla hostil que chisporrotea de energía. Lum, en su elemento, parece extrañamente cómoda en medio de este caos eléctrico, lo que no tranquiliza en absoluto a Ataru. La pandilla tiene que organizarse para explorar este nuevo entorno y descubrir su origen, entre lianas cargadas de electricidad y criaturas locales imprevisibles. Lo que empieza como una simple curiosidad botánica se convierte enseguida en una expedición de lo más disparatada.